Escuché este manifiesto en la página de Miastral. En realidad es un escrito del Dr. David Richo sobre el amor incondicional y María Pineda lo lee proponiéndolo como el manifiesto del adulto responsable. Me llama la atención cómo genera sensaciones distintas en mi al leerlo como un escrito sobre amor incondicional y al leerlo como un manifiesto de adulto responsable.


El amor es la gracia más fina del ser humano.
Es esto de estar incondicionales, sin espectativas, sin necesidad o sin deseo de querer cambiar, controlar o querer rescatar a otros.
El amor suelta, deja ir. No engancha ni controla. El amor incondicional no quita nada de nosotros, multiplica lo que compartimos.
Lo que sea que es verdad acerca del amor se sinte como una verdad total dentro de nosotros.
El amor es donde encontramos los milagros.
Nuestra verdadera identidad es el amor incondicional.
No es algo que se alcanza, es descubrir lo que ya tenemos. Es experimentar de manera única y exquisita lo que es diferente en cada uno de nosotros.
Cada elección que hacemos tiene la capacidad de apoyar o negar esta verdad.
Cada riesgo es una oportunidad para amar más.
Todo lo que pasa, pasa para nosotros con una sola condición, mostrarnos el amor. Cómo lo vemos, cómo lo damos, cómo lo sentimos.
De una manera muy real, somos quien somos por el amor que otros nos han mostrado o sentimos que nos han quitado.
Cada uno de los bienes que tenemos como adultos empezaron como un regalo de alguien que nos amaba y que nos motivó a que lo bueno de nosotros saliera a la luz.
Nuestro orígen en la vida debió ser el diálogo del amor, quizá no lo fue pero debes saber que continuas vivo porque hay amor.
El amor no es una emoción, ni sentimiento o no sentimiento. El amor es estár aquí, ahora generosamente sin hacer daño a nadie, conectado con tu poder, conectado con tu verdad, aquí de manera consciente.
Una vez que aceptas que el amor es estár aquí ahora de manera incondicional para contigo, no hay manera de que aceptes personas o situaciones que ponen condiciones para estar aquí ahora contigo.
El amor nos motiva a ver las cosas como son, a ver las cosas con nuestra parte más sabia, a ver lo mejor que puede dar una situación y a ver c´´omo nos puede liberar y cóm puede liberar a otros y ser todo lo que somos.
Carl Jung recomienda: «El sí incondicional a lo que es. La aceptación de las condiciones de existencia». Cada persona, cada cosa, cada evento quiere buscar amor y cuando mostramos la energía del amor nos dice un silencioso secreto: «Todo debe apreciarse, todo en el aquí y en el ahora».
El punto de partida para amor con otros no puede venir sino de un sano y sin miedo amor para con nosotros mismos. Cuando nos miramos en el espejo y miramos una cara que tiene miedo, lo único que estamos viendo es condicionamiento. Nuestra verdadera imágen, nuestro poder y nuestro amor está esperando por ser reconocido.
Nos amamos demostrando emociones, siendo cariñosos con nosotros en lugars donde nos da miedo entrar. Somos amorosos con nosotros cuando nos atrevemos a mirar conductas adictivas o relaciones abusibas entendiendo que son sircunstancias para movernos hacia el amor de verdad. No movemos hacia un territorios de nutricioón y honor para con nosotros mismos cuando aceptamos esa condición como lo que es, un punto para llegar a la verdad y al amor personal.
De estas maneras abrazamos nuestro destino y demostramos que el tiempo no tiene tiempo. El tiempo del amor no existe, todo lo demás que no es amor vive en la prisión del tiempo.
El amor es lo que puede satisfacernos de todo aquello que quedó mudo y sigue guardado dentro de nosotros.
Nuestra vida siempre se va a sentir extrañamente ddeficiente hasta que aceptemos dónde estamos y aceptemos amarnos incondicionalmente, sólo ahí nos damos cuenta de lo que hemos estado extrañando todo el tiempo. Solamente ahí es donde las flores crecen en el desierto.